Otro viejo día enfadada con el mundo,
me hundo cuando trato de olvidarte
y me quedo sin nada que motive a levantarme.
Me prometí no llorar por dentro,
por eso cojo el boli, el papel y me enfrento
a esta puta angustia que produce la nostalgia,
los recuerdos de un otoño mal gastado entre tus brazos,
por eso escribo sin pasión y sin cariño,
porque ya no me fío de quien me alivie de éste frío.
Y que voy hacer si no sale de mi el intentar arrancarte,
te confieso que sigo buscando el camino
que me lleve hacia tus manos
que me lleve hacia tus manos
y me digas que nada ha cambiado
y que sigues en tu puerta esperando.
Lo siento, es que hasta respirar duele tanto...
Lo siento, es que hasta respirar duele tanto...
MªD Marín
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