lunes, 7 de enero de 2013

Los mordiscos con amor dejan cicatriz.


Es el eco de tu voz que dejaste 
 en mi corazón
lo que hace que escriba
 en ésta página en blanco,
y el miedo a la soledad quien ponga
 comas y puntos seguidos sin cesar.

Pero se me atraganta la voz, 
se me agarrotan los dedos
cuando intento escribir de ti.
 Es debido a la contradicción
que surge entre cabeza y corazón,
 por aquello que por tercos 
dejamos marchar.
Y ahora escuece el lápiz, 
corta el folio
y me sangran los ojos 
cada noche cuando sueño
 que estás aquí. 

Como un trapecista saltando al vacío
como un mes de enero sin abrazos,
soy aquella triste que recuerda tiempos felices
cuando me alimentabas con alpiste.
Como un pentagrama sin clave de Sol
como un boli sin tinta para el poeta
y un pintor sin brocha ni inspiración.
Así de perdida me siento 
y así de claro lo escribo,
lo grito,
lo sangro,
lo lloro
y lo añoro...

MªD Marín

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